CIA, Rusia, Ucrania… Lioness 3, un Wikirace geopolítico al límite
La tercera temporada de Lioness, la serie de Taylor Sheridan, promete ser un torbellino de espionaje y conflictos globales. La trama, como en las anteriores, se complica con una escalada de tensiones internacionales, esta vez centrada en la guerra en Ucrania y una operación encubierta en Rusia.
Un juego de hiperconexiones: Wikiracing y la estrategia de Sheridan
El creador de Yellowstone, conocido por su estilo visceral y su capacidad para tejer narrativas complejas, parece haber adoptado un nuevo método para construir sus historias. Al igual que en el juego Wikiracing, donde se navega entre páginas de Wikipedia, Sheridan conecta eventos aparentemente dispares – el secuestro de una congresista estadounidense, el ataque fronterizo orquestado por Irán, la adquisición de científicos chinos por parte del Medio Oriente – para crear una red de intrigas que se extiende por todo el planeta. La serie, que regresa con Zoe Saldaña y Laysla De Oliveira, se adentra ahora en el terreno de la guerra cibernética, un nuevo desafío para el agente Joe McNamara (Saldaña).
La premisa es inquietante: una unidad de élite de la CIA, liderada por McNamara, se ve envuelta en una carrera contra el tiempo para evitar una catástrofe global. La serie se mueve a un ritmo frenético, con secuencias de acción intensas y una atmósfera de paranoia constante. La trama, como se describe, se desenvuelve a través de un “Wikirace”, un juego de hiperconexiones que refleja la complejidad y la interdependencia del mundo actual.

Drones, perros y la desconfianza de McNamara
Los trailers sugieren un conflicto digital, pero también insinúan un regreso a las raíces de Sheridan: un mundo de armas, explosivos y operaciones encubiertas. La imagen de Joe McNamara, desconfiando de las tecnologías de vigilancia y rechazando las “ventajas” de la guerra con drones, se refuerza. El regreso de Sergeant Major Cody Spears (interpretado por Thad Luckinbill) y la presencia de Taylor Sheridan mismo en el set, sugieren que la serie seguirá explorando la relación entre la guerra, la tecnología y la moralidad.
La película de acción de Sheridan con Peter Berg, Landman, no se ha aventurado en estos territorios, pero Lioness parece estar a punto de hacerlo. La serie, con sus “dogs” (perros) destripando a sus enemigos y su ritmo implacable, se asemeja a una mezcla explosiva de Call of Duty y Star Wars. Un escenario donde la información es un arma y la confianza es un lujo que no se puede permitirse.
La “operación” para capturar al oficial ruso, y la posterior revelación de un “data breach” en la CIA, reafirman la naturaleza caótica y descontrolada de la trama. El cierre, con la “explosión en una planta de explosivos” y la guerra en todos los países del mundo, deja al espectador con una sensación de urgencia y desesperación. La reaparición de Joe McNamara, después de ser “riego de su coche”, marca el inicio de una nueva fase en la “carrera” de la CIA. Un final que, como en un Wikirace, promete ser complejo y sorprendente.
